Mercados bálticos para emprendedores globales

Baltic amber. Foto: Emprendedor Global.

Tras el profundo descalabro que la crisis global significó para la economía de Estonia, Letonia y Lituania, estos países pequeños en tamaño y población, pero considerables por sus perspectivas de futuro, vuelven a estar en el punto de mira de un buen número de emprendedores globales.

Los últimos datos macroeconómicos de los tigres bálticos son bastante positivos, y el panorama de negocios ofrece numerosas ventajas a considerar: la zona cuenta con economías desarrolladas y diversas, una fuerza de trabajo capaz de afrontar las exigencias de una economía global y del conocimiento, y políticas económicas abiertas y orientadas al incremento de la iniciativa empresarial privada y la inversión.

La IED además cuenta con un marco legal en su conjunto bastante equitativo en su trato, y eficaz en su aplicación. Por último, la entrada reciente de Lituania en la zona euro completa la integración de esta zona en el mercado común europeo.

Por otra parte, es indudable el peso que el debilitamiento del rublo y de la economía rusa en general, y la cercanía de la disputa Ucrania-Rusia tendrán en la economía, el flujo de comercio en la zona y la estabilidad interna de estos países; una parte considerable de sus respectivas poblaciones (particularmente en Estonia y Letonia) es de ascendencia rusa, y dichas comunidades a su vez se encuentran altamente concentradas en regiones de estos países, circunstancia que ha puesto en guardia tanto a gobiernos como a inversores.

Todo esto se traduce en previsiones de un aumento de la aversión al riesgo en las empresas a la hora de invertir en su expansión, y es posible que esto se refleje también en los patrones de consumo y gasto de los hogares.

Además de esto, la desigualdad en la distribución de la renta continua siendo en general bastante marcada, y aunque el desempleo va decayendo, el paro juvenil continúa siendo alto, particularmente en Letonia (20.2%) y Lituania (16.5%); sin duda un factor clave en las elevadas tasas de emigración de la juventud báltica, la cual en su conjunto cuenta con una buena formación para afrontar las demandas del mercado laboral en diversos campos.

La pérdida de población por la emigración económica pone mas presión en una población ya en declive demográfico debido al envejecimiento, y a las reducidas tasas de natalidad, y plantea numerosas dificultades en cuanto a la solidez de la economía a largo plazo, aunque también abre oportunidades en el desarrollo de las industrias de cuidado sanitario y sector farmacéutico, que ya tienen un lugar importante en el tejido empresarial de la zona.

Con una de las redes de banda ancha más rápidas del mundo, y acceso y aprovechamiento generalizado de Internet, Estonia ha logrado posicionarse como un actor clave en los sectores de telecomunicaciones y electrónica, y mas recientemente, por su oferta de turismo, gracias al desarrollo del sector de servicios e infraestructuras de transporte y comunicaciones, un sector financiero ágil y competitivo, buenas relaciones comerciales con sus vecinos, y un entorno generalmente apacible y asequible, logrando clasificarse en el puesto número 17 en el informe Doing Business de 2015.

La economía estonia cuenta también con una trayectoria de gestión fiscal prudente y equilibrada, y una reducida deuda pública; esto, sin embargo, contrasta con la elevada deuda externa, aunque parte de ésta se ha visto mitigada por la entrada en el euro.

En general, a pesar de débil crecimiento económico de sus principales socios comerciales, que sin duda afectará a su desempeño, la demanda interna, y la tasa de empleo muestran un crecimiento relativamente robusto; igualmente, se espera que la reducción de un 1% en el IVA estimule el consumo privado y la competitividad del país para atraer más inversiones y puestos de trabajo.

Entre los sectores de producción más destacados y con mayor demanda están el del metal, maquinaria y electrónica; silvicultura y producción maderera, productos químicos, y el outsourcing de operaciones de negocios. Por otro lado, el sector energético del país es capaz de abastecer la mayor parte de la demanda interna de sin tener que recurrir a las importaciones, gracias a la explotación y refino del esquisto bituminoso.

Como sus vecinos de la zona, Letonia ha recurrido a la austeridad y grandes recortes en sus planes presupuestarios para la recuperación de su economía tras su severa recesión, la más grave entre las economías europeas después de haber sido una de las de más rápido crecimiento; se espera que esta tendencia de austeridad y reducción del déficit fiscal se mantenga en los próximos años, al igual que la tendencia de crecimiento de su PIB.

Igualmente, cabe esperar que el aumento del salario mínimo en 2015 impulse el consumo interno y la recaudación, lo cual debería suavizar el impacto de las ralentización económica de sus socios comerciales más influyentes; con todo, la economía letona depende mucho de los volúmenes de exportación a sus principales mercados, por lo que sus perspectivas de crecimiento están muy ligadas a las de sus vecinos y socios comerciales.

Los principales sectores empresarial lo componen las industrias de fabricación, particularmente la industria ligera, producción de maquinaria y electrónica, industria maderera, y productos químicos; agricultura, pesca y procesado de alimentos; en el área de servicios destacan el sector TIC e industria del transporte, logística y almacenamiento.

El desarrollo de energías alternativas y la mejora de la eficiencia energética tienen un lugar destacado en los planes de desarrollo, a fin de reducir la dependencia de las importaciones, que además de su costo tienen la desventaja adicional de estar muy expuestas a las tensiones geopolíticas en la zona; Letonia se ha fijado como meta para el 2020 que el 40% de su suministro energético provenga de energías renovables.

Con todo, a pesar de las medidas tomadas para hacer el entorno de negocios letón más accesible y atractivo a las empresas (ocupó el puesto nº 23 en el informe Doing Business 2015 del BM), aún perduran varios factores que lastran el desarrollo de la iniciativa privada: entre ellos, la rígida normativa laboral, que obstaculiza el crecimiento del empleo, y los trámites burocráticos que, a pesar de las medidas tomadas para su simplificación y agilización se ven perjudicados por atascos debido a los recortes de personal.

Además de esto, y aunque el marco legal y judicial es en general robusto, las empresas y particulares aún encuentran bastantes dificultades a nivel administrativo debido a la corrupción estatal y el amiguismo, situación que probablemente se ha agudizado a raíz de las reducciones presupuestarias.

Lituania, el mayor de los países bálticos, y nuevo miembro de la Eurozona a partir de 2015, cuenta por su parte con un sector financiero estable, una economía abierta con reducidas barreras arancelarias, y un entorno eficiente en cuanto a procedimientos y normativas, y su aplicación; en el informe Doing Business 2015 Lituania ocupó el puesto 24 en la escala de facilidad de hacer negocios, sin apenas cambios desde la edición anterior.

Al igual que sus vecinos, Lituania tiene entre sus prioridades principales aumentar la producción energética para su propio abastecimiento, particularmente por medio de exploración de reservas de gas natural licuado en altamar, a fin de reducir su elevada dependencia del suministro de Rusia para sus necesidades energéticas. A pesar de los numerosos lazos económicos con Rusia, su política exterior es un factor de tensión que se refleja en las decisiones de gobierno y del electorado lituano.

Otros obstáculos para el desarrollo de la actividad empresarial se encuentran en las dificultades de obtención de crédito, y los elevados niveles de corrupción estatal y en el sector público; por otro lado la cuantiosa deuda externa lastra la economía.

No obstante, se prevé que el compromiso con los ajustes fiscales y el cumplimiento de los criterios económicos requeridos para el ingreso a la Eurozona se mantengan en los próximos años; tanto la baja inflación, la bajada de precios del petróleo y productos agroalimentarios, el incremento del salario mínimo y la tendencia al crecimiento del empleo, como la preocupación por la escalada de las tensiones geopolíticas sin duda influirán en la demanda interna, el volumen de importaciones, y el sentimiento económico de consumidores y empresas.

Por otra parte la reestructuración de la infraestructura energética, particularmente las exploraciones de reservas de gas licuado en altamar, y de transporte de Lituania presenta numerosas oportunidades para empresas e inversores. Otros sectores clave para la economía, varios de los cuales dirigen su producción al mercado de exportación, lo conforman diversos ramos de servicios, y entre los más destacados, el sector de TIC, y el outsourcing de operaciones de negocios. El turismo cobra también cada vez mas importancia en la economía del país.

Entre las industrias de manufactura, destacan las industrias del metal, maquinaria y electrónica, procesado de alimentos, biotecnología, y la fabricación de muebles y de textiles.

¿Has trabajado con alguno de estos países? Comparte tu experiencia con otros emprendedores globales.


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