En estos tiempos en que se intenta aplicar en la empresas el seis sigma, método basado en datos para llevar la calidad hasta niveles próximos a la perfección, y que corrige los problemas antes de que se presenten, la gestión eficaz de un sistema de inventario cero se ha convertido para muchas empresas en una tarea tan cercana al arte como a la ciencia.

El inventario cero, o just-in-time (JIT), es una estrategia de producción que persigue maximizar los beneficios de una empresa a través de la reducción del inventario de producción y de sus costes derivados. Esta estrategia tiene su origen en Toyota y otras conocidas marcas japonesas en los años 50.

Para alcanzar el objetivo de inventario cero, es necesario concentrarse en todas las etapas del proceso de fabricación.

Es vital que la previsión de la fabricación y la coordinación con todos los proveedores de materiales sea óptima para mantener la cadena de montaje en funcionamiento, y sin ningún recurso inmovilizado. En este ámbito, incluso existen previsiones basadas en complejas probabilidades matemáticas y estadísticas que ayudan a afinar en la precisión del inventario de partes necesarias a tener disponibles en una fecha determinada.

Desafortunadamente, muchas Pymes proveedoras de grandes y reconocidas firmas que usan la metodología “just-in-time”, necesitan con frecuencia mantener grandes excedentes de inventario disponibles en sus instalaciones para poder suministrar estas partes, tanto si se trata de un suministro programado como si es de improviso.

A pesar de que esto supone, por lo general, correr con costes relacionados con el inventario, estas Pymes están dispuestas a aceptar la difícil situación, dada la oportunidad de ser un proveedor de una gran empresa.

En cualquier caso, el problema reside en que no hay sistema perfecto y siempre ocurrirán calamidades, catástrofes, previsiones incumplidas y demás incidentes que afectarán al inventario de un sistema just-in-time.

Cuando esto ocurre, tanto si el origen del problema está en una mala gestión de la Pyme como si no, la influencia que un gran cliente tiene sobre la pequeña empresa le empuja, a menudo, a resolver la situación de diferentes modos:

– Llevarse de vuelta la mercancía

– Realizar descuentos por demoras

– Realizar descuentos por rupturas de stock

– Mejorar términos de pago

– Eliminar intereses en pagos atrasados

El resultado es que a pesar de que, en teoría, el método de inventario cero que implementan las grandes empresas está pensado para construir un sistema eficiente de costes e inventario para todas las partes involucradas, la realidad es que, para las pequeñas y medianas empresas proveedoras, puede representar un riesgo a la hora de mantener su solvencia y liquidez.

Comprender estos picos y valles repentinos en la liquidez, y como pueden afectar a la empresa en la previsión de cobros, es imperativo para mantener su viabilidad financiera.


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