China ha establecido un plan económico para los próximos cinco años que podría conducir a un fuerte aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero.

El 14º Plan Quinquenal, publicado el pasado 5 de marzo, ofrece pocos detalles sobre cómo el país con mayores emisiones del mundo cumplirá su objetivo de emisiones netas cero para 2060, establecido por el presidente Xi Jinping el año pasado, así como de garantizar que el pico de emisión se alcanzará antes de 2030.

Según el plan, China reducirá la cantidad de CO2 producida por unidad de PIB en un 18% durante el período 2021 – 2025, pero este objetivo está en línea con las tendencias anteriores y podría llevar a que las emisiones sigan aumentando en 1 % al año o más.

Actualmente, China contribuye con cerca del 28% de las emisiones mundiales de carbono, su economía sigue desarrollándose rápidamente y muchos de sus sectores y regiones dependen en gran medida de los combustibles fósiles.

En ese sentido, la energía procedente de combustibles no fósiles sigue destinada a representar el 20% de la energía total, dejando mucho espacio para una mayor expansión de la industria del carbón, lo que demuestra que ese objetivo cero está muy lejos de alcanzarse.

De hecho, los expertos esperaban que al ser el primer Plan Quinquenal tras anunciar ese ambicioso objetivo, éste tuviera una fuerte ambición climática, por lo que no se han cumplido las expectativas.

Inusualmente, este plan quinquenal no establece objetivos de PIB para todo el período de cinco años, pero sí objetivos anuales, siendo el primero para este año un objetivo de crecimiento del 6%, lo que se espera que también contribuya al aumento de las emisiones.

Todavía hay margen para que China desarrolle su plan con más detalles sobre cómo aumentará la generación de energía limpia, incentivará la reducción de emisiones industriales y adoptará objetivos a corto plazo más estrictos sobre emisiones de gases de efecto invernadero, por lo que este plan puede verse como un punto de partida a desarrollar en los próximos meses.

Además, todavía está por llegar el Plan Nacional de China en virtud del acuerdo climático de París, que debe recoger sus actuaciones para reducir sus emisiones hasta 2030 y en el que podría incluirse una fecha para su pico de emisiones.

En los próximos treinta años se necesitarán nuevas inversiones por valor de unos 20 billones de dólares solo en el sector energético, lo que supone más del 2,5% del PIB actual, según un reciente estudio del Instituto de Cambio Climático y Desarrollo Sostenible de la Universidad de Tsinghua.

Por otro lado, será necesario realizar inversiones adicionales para que las infraestructuras existentes sean resistentes a las consecuencias del cambio climático.

Para facilitar la transición ecológica de varios sectores, se espera que el Gobierno fomente la financiación ecológica con estímulos económicos. A finales del año pasado, los préstamos verdes vigentes en China alcanzaron los 1,85 billones de dólares.


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