Europa Central y Oriental (CEE) está abierta a los negocios. Las economías en transición de Polonia, República Checa, Eslovaquia, Hungría y Rumania, en particular, tienen atractivas perspectivas de crecimiento a largo plazo que hacen de esta región una base internacional ideal.

Esta región también cuenta con estabilidad política, una considerable mejora de las infraestructuras en las últimas décadas y una fuerza laboral altamente cualificada. Esto, combinado con sus principios económicos de libre mercado y su amplia distribución geográfica, la convierten en una ubicación privilegiada para la inversión internacional.

Además, por su localización estratégica ha sido identificada como región clave en la iniciativa Belt & Road con la que China pretende extender sus redes comerciales por Asia, Oriente Medio, África y Europa. De hecho, la región está recibiendo fuertes inversiones por parte del gigante asiático para seguir desarrollando infraestructuras y el sector manufacturero, de manera que un selecto grupo de países se convertirá en una plataforma de suministro para el resto del continente.

Puntos clave de la región

  • Bien conectada: Hablamos de una región dinámica con más de 80 millones de habitantes, un mercado clave para el comercio y puerta de entrada a la Unión Europea y sus 500 millones de consumidores.
  • Mano de obra educada y productiva: La región cuenta con una fuerza laboral muy cualificada, principalmente con perfiles técnicos y con un sistema educativo de calidad y universal. Además, los continuos incrementos en la productividad se ven reflejados en el crecimiento de los salarios. Las tasas de desempleo de los países de la región se encuentran en las más bajas a nivel histórico y las tasas de población en edad de trabajar son mayores que en las de la mayoría de países de Europa Occidental.
  • Países prósperos: Con un desarrollo más rápido que el de Europa Occidental, esta región está impulsando el crecimiento del continente y se ha convertido en destino de los productos industriales intermedios alemanes o de los productos agrícolas españoles, por ejemplo.
  • Estable y segura: Los riesgos geopolíticos y sociales que existen en muchas otras economías emergentes, no están presentes aquí. Polonia, República Checa, Eslovaquia, Hungría y Rumania se consideran algunos de los más seguros del mundo.
  • Buenas conexiones y logística eficiente: Las buenas comunicaciones y redes de infraestructuras permiten conectar el este, el centro y el oeste de Europa con costes muy competitivos.
  • Consumo creciente: La ferviente clase media de esta zona de Europa ha sido capaz de triplicar su tamaño en poco más de una década, lo que le permite demandar productos y servicios que antes no podían, por ejemplo, productos agrícolas de calidad españoles e italianos, productos de consumo tecnológicos y servicios del sector turístico.Por todo lo anterior, el centro y este de Europa son claramente mercados merecedores de atención en el que las empresas españolas podrían centrar la atención para aprovecharse de los flujos de inversión y del desarrollo previsto, en este mercado que ha pasado de ser comunista a uno de los mercados más atractivos actualmente.

Aspectos económicos a destacar

  • El sector de la automoción es el que mueve la economía en este bloque.
  • Polonia, con un PIB de 524 billones de dólares, es la principal economía de la región.
  • República Checa, con casi 33.000 dólares, presenta el mayor PIB per cápita

Las economías de Europa Central y Oriental están avanzando y el Fondo Monetario Internacional (FMI) espera que las economías de los países emergentes y en desarrollo de Europa crezcan al 2,1% en 2021 (un 50% superior al de la zona euro), aunque en los años anteriores a 2020 el crecimiento era cercano al 5%.

Totalmente interconectado con el resto de Europa, con costes laborales moderados y una ubicación geográfica privilegiada, están ayudando a sostener las previsiones de crecimiento económico a largo plazo de la región denominada como la «fábrica de Europa», pues las industrias manufactureras siguen dominando el paisaje, liderada por la industria automotriz.

La región también es famosa por muchos productos, que abarcan varias industrias como la agrícola, la del mueble y la de la tecnología y la informática.

Su mayor fuente de exportaciones, el sector de la automoción, sobresale con las plantas de alta tecnología que producen motores de alta gama para marcas como Porsche y Audi, a la vez que para varias marcas japonesas.

Polonia: La potencia de la región y la décima economía más grande en la Unión Europea, fue el único país de Europa que evitó la recesión después de la crisis financiera de 2008 y ha registrado constantes cifras de crecimiento en las últimas dos décadas. Pese a ello, tiene que afrontar el gran desafío de una sociedad que envejece rápidamente y de la transición industrial a una economía de bajas emisiones de carbono.

Polonia es el mayor beneficiario de los fondos estructurales de la UE, ofreciendo oportunidades para que los inversores inviertan en proyectos junto con el dinero europeo.

Entre los sectores con mayor interés, figura el desarrollo de las infraestructuras de transporte, que lleva registrando grandes tasas de inversión en los últimos años, y las energías renovables, ya que el país pretende aumentar su energía verde en un 65% hasta 2024.

República Checa: Una economía estable con una estrecha integración en la Unión Europea y uno de los países más desarrollados de Europa Central y Oriental. La inflación y el desempleo es bajo, pero la economía depende de las exportaciones y la inversión extranjera directa.

Los grandes y consolidados sectores de la electrónica y la fabricación de vehículos proporcionan una gran cantidad de conocimientos de ingeniería y las industrias de la nanotecnología, junto con otras tecnologías de alta gama, se han desarrollado rápidamente y representan una buena oportunidad para los inversores.

El cambio desde los modelos de industria intensiva en recursos y energía, así como la descarbonización de la economía, son también importantes oportunidades de negocio en la República Checa, así como el desarrollo de la infraestructura y el transporte sostenibles para compensar el impacto de la creciente urbanización.

Rumanía: El Banco Central de Rumania ha reducido recientemente los tipos de interés e implementado medidas de liquidez. Además, ha llevado a cabo programas de reforma del gobierno y medidas anticorrupción con el objetivo de poner la economía en un camino de crecimiento sostenible. Sin embargo, las altas tasas de pobreza y una administración débil con elevada corrupción (la más elevada de toda la UE según distintos organismos) puede seguir entorpeciendo su desarrollo.

Rumania está tratando de modernizar su infraestructura, principalmente a través de carretera y ferrocarril, pues el país debe reducir la desigualdad entre las zonas urbanas y rurales.

También el sector agrícola tiene mucho margen de desarrollo debido a la gran disponibilidad de tierra cultivable en el país.

Hungría: Uno de los países más avanzados tecnológicamente de la antigua Europa del Este y que ha creado un atractivo entorno digital favorable a los negocios ecommerce.

Desde 2010, el actual primer ministro nacionalista Viktor Orban ha logrado un crecimiento estelar y un aumento del nivel de vida, pero con una creciente polarización de su sociedad entre ricos y pobres. El desempleo es bajo, aunque una parte importante de la población depende de ayudas estatales.

Una gran industria automotriz y la fabricación de productos electrónicos de primer nivel, ofrecen atractivos para los inversores en esos sectores y otros relacionados. La externalización de servicios es otro punto fuerte.

Eslovaquia: La más pequeña de las economías de la región, Eslovaquia lo pasó bastante mal después de su división de la República Checa en 1993. Sin embargo, las importantes reformas realizadas desde entonces han traído consigo el crecimiento del país, especialmente después de que Eslovaquia se uniera a la eurozona en 2009.

El desarrollo de una mayor eficiencia energética y de las energías renovables son una prioridad para Eslovaquia, junto con el turismo sostenible.

Por otro lado, el brillante sector automotriz, que se ha visto fortalecido por una planta de Jaguar Land Rover en 2018, brinda oportunidades en toda la cadena de suministro, con otros sectores de ingeniería y electrónica ligados al mismo.

Además, la capital, Bratislava, está a solo una hora en coche o en tren desde Viena, lo que permite un fácil acceso a un mercado con mayor capacidad de compra.

Inversión y comercio

  • El flujo de inversión en la región está aumentando, aunque todavía tiene que alcanzar los niveles previos a la crisis de 2008.
  • En 2020, Polonia y República Checa fueron los países en los que es más fácil hacer negocios, de acuerdo con el Banco Mundial.

Además, la región está jugando un importante papel en la externalización de servicios de grandes empresas. Por ejemplo, es común que sea en estos países donde se instalen los departamentos financieros y comerciales de muchas multinacionales para servir al mercado de Europa Occidental.

Aunque la inversión extranjera directa en Europa Central y Oriental alcanzó su punto máximo justo antes de la crisis financiera, hay señales de que la actividad se está recuperando.

Polonia, la República Checa, Eslovaquia y Hungría son líderes regionales en piezas de automóviles y accesorios, con fabricantes ubicados en la región de Europa Central y Oriental. También la República Checa y Hungría muestran una experiencia sustancial en tecnologías de alta gama y fabricación de electrónica, proporcionando una oportunidad significativa para la inversión extranjera. De hecho, el sector sigue liderando la inversión extranjera de los países occidentales y parece que así seguirá siendo.


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