En los primeros seis meses de 2018, la diferencia entre compras y ventas del país al exterior se incrementó en un 31,5%, pese al empujón creciente de las exportaciones.

Tradicionalmente, la economía española ha tenido dificultades para lograr cifras de superávit comercial.

El déficit comercial representa una característica estructural de la economía del país, que se equilibra con el superávit generado por la balanza de servicios en gran medida, especialmente por medio del sector turismo.

Según el Banco de España, el turismo es estratégicamente esencial para equilibrar las cifras de comercio internacional que reporta la economía española.

Aunque las exportaciones aportan datos de crecimiento, con un registro de 144.916 millones de euros, un 2,9% más que en el mismo período de 2017, las importaciones han registrado un ritmo mayor, de un 5%, hasta alcanzar los 159.502 millones de euros.

El déficit comercial, en consecuencia, se ha disparado, con datos de aumento de un 31,5% en el primer semestre del año, alcanzando los 14.585 millones de €, de manera similar a lo que sucedía en 2017, que terminó con una cifra de déficit del 31,9%.

El hecho de que las exportaciones españolas hayan aumentado un 2,9% implica que crecen alineadas con el conjunto del PIB.

De esta manera ya no se puede afirmar que la exportación constituye uno de los principales motores de la economía española.

Según los expertos y agrupaciones de empresarios, se hacen necesarias medidas de carácter estructural para aumentar el tamaño medio de las pymes, y una adaptación de los instrumentos públicos de apoyo a la internacionalización.

El gobierno, por tanto, debe tomar cartas en el asunto y trabajar políticas de Estado.

Causas

El coste de importar la energía es la causa principal por la cual España ha obtenido este histórico de saldo negativo.

Los años en los que el petróleo era barato llevaron al país a reducir su factura de importaciones y la crisis fue respondida de manera favorable por las empresas, que se lanzaban exportar.

Estas circunstancias y procesos hicieron posible la reducción del déficit comercial a mínimos e incluso hasta en marzo de 2013 se alcanzaba un superávit de 635 millones de euros.

Esas circunstancias están lejos de repetirse.

El aumento del precio del crudo del petróleo y la propia recuperación económica han hecho que crezcan enormemente las compras al exterior, con el consiguiente incremento en el gasto en importaciones.

Sin embargo, aunque las compras de suministros energéticos al exterior, sobre las que España es muy dependiente, sean el principal motivo del déficit comercial, el saldo no energético también ha sido deficitario.

La importación de productos no relacionados con la energía subió un 4,3% debido a que se compró más en volumen (2,9%) y a que se compró a un precio más caro, en especial los productos químicos, componentes y automóviles.

España: déficit comercial, característica de la economía del país

España: déficit comercial, característica de la economía del país

El impacto en el déficit del saldo negativo energético es un claro indicador de que es el principal responsable de este incremento del déficit total.

La cifra asciende a 13.300 millones de euros en el renglón energético y un déficit total de 17.800 millones de euros.

El resto, de 3.400 millones de euros, corresponde al déficit no energético, que en los siete primeros meses de 2017 había registrado un superávit de 87,6 millones de euros.

Los excedentes comerciales con la Eurozona y la UE han descendido en 2018 en tanto que el déficit con los países no comunitarios se ha incrementado hasta 27.800 millones de euros entre enero y julio de 2018; es decir, 10.000 millones más que el déficit comercial total de España.

La tasa de cobertura -que indica en qué grado las exportaciones son capaces de cubrir las importaciones- se sitúa en el 90,5%, lo se supone un retroceso de dos puntos respecto a enero-julio de 2017.

Comparando con otras áreas geográficas, el incremento en las exportaciones españolas en los siete primeros meses de 2018, de un 3,8%, es inferior al avance registrado por la Eurozona y la Unión Europea, que registran un incremento del 4,9% en los dos casos.

En un análisis más detallado vemos que el ascenso de las exportaciones de España es similar a la de Francia (3,1%) inferior a Alemania (4% interanual), Italia (3,7%), y Reino Unido (4,5%) y notablemente menor al aumento de las exportaciones de países como EEUU (9,6%), China (11,9%) y Japón (6,2%).

Sin embargo, por el lado de las importaciones el incremento registrado por España, 6,2%, supera al de la Eurozona, 5,7%, y al de la UE-28, 5,3%.

Las importaciones de España se incrementaron en todos los sectores: 1,8% interanual en bienes de equipo (20,7% del total de las compras); 6,8% en productos químicos; 9,1% en productos energéticos; 7% en automotores y componentes.

Tan sólo en manufacturas de consumo (10,9% del total) descendieron un 2% interanual.

Evolución

La tendencia, según los analistas expertos en la materia, se consolida. En el mes de junio, las exportaciones españolas de mercancías crecieron un 3,1% mientras las importaciones subieron un 7,7%.

Como resultado, el mes de junio pasado se obtuvieron cifras que resultaron en un déficit de 2.348 millones de euros, que contrasta con el superávit de 262 millones de euros del acumulado hasta junio de 2017.

Se importa menos y se paga más.

La relación de intercambio de los precios entre las importaciones y las exportaciones se deteriora. Un barril de crudo exige exportar, por ejemplo, más limones o más repuestos para los automóviles.

Los grandes productores, Rusia y Arabia Saudita, así como sus aliados de dentro y de fuera de la organización, manifiestan que no incrementarán la extracción de crudos.

Por su parte, y mirando al futuro, el Banco de España pone su mirada en que la zona euro cumpla con las previsiones.

De esta manera, los factores de oferta deberían ser más relevantes para la consolidación del avance del PIB, y así permitir que haya cierto margen adicional para prolongar la recuperación económica.

Esto se basa en que el Banco Central Europeo estima que en la zona euro la extensión media de otras recuperaciones económicas ha sido de 31 trimestres, frente a los 19 que suma el PIB nacional español.


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