Enjoying the Table Mountain view

Enjoying the Table Mountain View… Foto de mathias_hugo en Flickr, CC BY 2.0

Sudáfrica es con frecuencia la primera opción para los emprendedores globales que contemplen África: cuenta con instituciones financieras, legales y de telecomunicaciones sólidas y bien reguladas, y posee una economía diversa y desarrollada. Sin embargo, el país afronta multitud de problemas, algunos heredados del sistema apartheid y otros de nuevo cuño, que obstaculizan la eficiencia económica y la creación de empleo.

A grandes rasgos

La economía sudafricana se apoya principalmente en los sectores agropecuario y minero, aunque su importancia en el conjunto de la economía ha disminuido paulatinamente, mientras que el sector de servicios es el que emplea a una mayor cantidad de personas; la manufactura de productos de consumo (principalmente alimentos y bebidas), ensamblaje de vehículos y fabricación de piezas de automoción, refinamiento de crudo y derivados del petróleo; la industria del turismo gana cada vez más importancia, aunque lastrada por la elevada inseguridad ciudadana.

Sudáfrica tiene once idiomas reconocidos como oficiales en su constitución, de los cuales los más hablados son el zulú, la lengua materna del pueblo del mismo nombre, el más numeroso de Sudáfrica; el xhosa, que igualmente es el nombre del idioma y del grupo étnico mayoritario tras el zulú (ambos idiomas tienen numerosas similitudes lingüísticas), y el afrikáans, la lengua materna tanto de los afrikáner como de la mayoría de los coloured.

El inglés está considerado como la lengua franca de negocios y operaciones comerciales, del gobierno y de los medios de comunicación, y en general es entendido y hablado en las zonas urbanas como segunda lengua por muchos. Para propósitos de marketing y ventas conviene recordar, sin embargo, que la pertenencia al grupo étnico y uso de su lengua materna es motivo de orgullo para los sudafricanos.

En la cúspide de la pirámide socioeconómica se encuentra la minoría blanca de Sudáfrica, que a su vez se divide en las comunidades afrikáner y anglófona, y que debido a notables diferencias en su mentalidad y cultura conviene no confundir; este grupo generalmente (aunque no siempre) tiene el estilo de vida e ingresos más cercanos a los de Europa occidental, al igual que la pequeña comunidad judía sudafricana, muy influyente en los negocios.

En este segmento de poder adquisitivo medio a alto pueden englobarse también las crecientes clases profesionales negras (los llamados buppies o Black Diamonds), aunque es preciso tener en cuenta que este segmento de mercado es muy diferente a los anteriores en sus gustos y costumbres.

Cabe destacar también el peso de la numerosa comunidad coloured, de raza mixta, con mayor presencia en Ciudad del Cabo y la provincia del Cabo Occidental a la que esta pertenece, así como el de las comunidades de origen asiático: como los Cape Malay, descendientes de trabajadores de las Indias Orientales Neerlandesas, de religión musulmana; los sudafricanos de ascendencia india, muy presentes en el tejido comercial del país, y la creciente comunidad china, la mayor en toda África, localizada principalmente en Johannesburgo y también muy significativa en la actividad comercial. Cada uno de estos grupos presenta un segmento de mercado con sus propias características, cultura y preferencias.

La base de la pirámide de poder adquisitivo la componen más de la mitad de la población, principalmente negra y coloured, y especialmente vulnerable a los graves problemas socioeconómicos del país. La frustración y el malestar por las deficiencias en el sistema sanitario público – en especial los esfuerzos para contener la pandemia de VIH/SIDA -, el sistema educativo, el control de la delincuencia y la corrupción, y los mecanismos de creación de empleo se dejan sentir cada vez más, y representan una amenaza para la estabilidad y las perspectivas de futuro de todos, incluyendo a los miembros más recientes de la clase media, cuyos progresos se ven muy expuestos a un retroceso ante los riesgos en la economía.

A pesar de todos los esfuerzos e iniciativas para reparar las secuelas socioeconómicas del apartheid, – como las políticas de Igualdad en el Empleo y de Acción Afirmativa, que dan preferencia a los grupos discriminados antes de 1994 (más concretamente a la población africana negra) en la obtención de ciertas ventajas, como la contratación y concesión de contratos estatales – sigue muy lejos de cerrarse la brecha entre la Sudáfrica urbana, industrial, adinerada, y principalmente blanca, cuyas ventajas son accesibles a poco más de una cuarta parte de la población, y la Sudáfrica rural y/o de los barrios periféricos urbanos donde vive la mayoría; en general, se teme una desaceleración del ingreso de los grupos más desfavorecidos a la clase media, y una agudización de la desigualdad, que ya es una de las más elevadas del mundo.

La economía sumergida está muy extendida, y existe un considerable tejido de pequeñas tiendas y comerciantes ambulantes, aunque últimamente estos enfrentan una competencia cada vez mayor ante los puntos de venta formales; ser capaz de ofrecer un servicio o productos de marcas reconocidas en un entorno moderno y atractivo, y/o con una presentación cuidada, es un plus cada vez mas valorado por los consumidores a todos los niveles. Por otra parte, no obstante el nivel de desarrollo del sistema financiero sudafricano, gran parte de la población carece de acceso a servicios bancarios y financiación, aunque este número va en declive.

Tus nuevos contactos: comunicación, presentaciones.

Principales ciudades de negocios: Johannesburgo, la zona metropolitana mas poblada y puntal económico, financiero y comercial del país, y foco mundial de la minería de metales preciosos; Pretoria / Tshwane, cercana a la anterior, es su capital administrativa, e históricamente ha ejercido una gran influencia en los asuntos de esta región de África. Estas dos ciudades de carácter tradicionalmente afrikáner, conectadas por un tren de alta velocidad, se encuentran en la provincia de Gauteng, la mas pequeña de las provincias sudafricanas, pero a su vez la más poblada y con el PIB mas elevado del país, alrededor de un tercio del PIB nacional.

Bloemfontein, una de las tres capitales oficiales del país junto con Ciudad del Cabo y Pretoria, es el centro judicial; Ciudad del Cabo, la segunda en población y en importancia económica del país, es la capital legislativa, y uno de los puertos principales del país; es también la ciudad principal del Cabo Occidental, que alberga las principales regiones vinícolas. Port Elizabeth, en otros tiempos la ciudad portuaria con mayor movimiento, concentra además la industria automotriz del país.

La ciudad de Durban, en la costa índica del país y localizada en las rutas principales de transporte marítimo internacional, es la segunda en población y en actividad de manufactura por detrás de Johannesburgo, y el puerto más grande del país y de toda África; es también notable por concentrar la mayor población de origen indio fuera de India.

Conviene contar con un contacto local o agente para introducirse y llegar a las personas clave; como ocurre en muchos sitios, la cultura de negocios concede mucha importancia a la confianza establecida entre las partes y a “verse las caras” antes de pasar a hablar de negocios; es frecuente que los sudafricanos se muestren reticentes a tratar con desconocidos. Si has hecho negocios anteriormente con alguna empresa o contacto en común, es aconsejable obtener una referencia por parte de ésta; es preciso dejar claras las credenciales propias, las de la empresa, y el tipo de propuesta a presentar.

En muchos aspectos, el entorno empresarial no es muy distinto del anglosajón, y hay relativamente pocas formalidades o particularidades que observar, en comparación con otros ambientes de negocios. El trato suele ser cordial y directo, aunque siempre es mejor guardar las distancias al principio.

La puntualidad es importante, aunque con matices: hay que tener en cuenta que el ritmo de Johannesburgo y Durban es notablemente más acelerado que el de Ciudad del Cabo, y en general los ejecutivos negros tenderán a ser más flexibles en cuanto a la puntualidad que los blancos. Las citas se deben concertar con bastante antelación y confirmarse, particularmente cuando se intenta contactar con quienes toman las decisiones.

Es mejor evitar cualquier fecha entre mediados de diciembre y mediados de enero, época de feriados y vacaciones de Navidad / verano; muchos sudafricanos se ausentan del trabajo para estar con sus familias. Las vacaciones de Semana Santa tampoco son un buen momento para establecer contacto.

El ambiente de empresa tiende a ser formal, y el atuendo de ambos sexos debe ser conservador, discreto y de buena calidad. Johannesburgo en particular tiene la reputación de ser un entorno en el que los signos externos de éxito tienen mucho peso en la percepción y trato hacia el que los lleva, algo que conviene recordar, incluso en eventos sociales fuera del trabajo. Sin embargo, debido a la alta tasa de crímenes y robos con violencia, se debe evitar ostentar objetos de alta gama en lugares públicos.

Las culturas africanas en general conceden un gran respeto y deferencia en la jerarquía a los mayores; es preciso tener esto en cuenta al tratar con delegaciones de empresa o gubernamentales, dirigirse primero a los miembros del grupo de más edad, y en general demostrar respeto y cortesía hacia todos los mayores, sin importar su jerarquía social o rol profesional.

Para una ejecutiva extranjera es imperativo dejar claras sus credenciales y capacidad para representar a la empresa desde el primer momento. Con pocas excepciones – la más visible, el panorama político y administrativo – Sudáfrica es un entorno tradicionalmente difícil para la mujer, empezando por el hecho de que las oportunidades para la educación y empleo formal están disponibles a un número bastante reducido (con todo, las estudiantes y egresadas universitarias son más numerosas que sus compañeros). Aunque este panorama está cambiando, no es común ver a mujeres ejecutivas en puestos de cierta responsabilidad, y frecuentemente se ven tratadas con menor respeto e integridad que sus contrapartes masculinas. No obstante esto, es habitual para muchas sudafricanas mantener a sus familias como microempresarias, y de éstas un número cada vez mayor ha logrado desarrollar PyMEs con éxito.

¿Has trabajado con clientes o socios en Sudáfrica? Comparte tu experiencia con otros emprendedores.

Nota: artículo publicado también en nuestra columna semanal en MurciaEconomía.


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